Nuevas propuestas para reactivar la conclusión del órgano de mármol

organo

El alcalde de Novelda, Armando Esteve, ha podido conocer de primera mano la situación actual del proceso de construcción del órgano de mármol, ubicado en el interior del Santuario de Santa María Magdalena y para cuya finalización, tanto desde el Ayuntamiento como desde la Fundación El Sonido de la Piedra, se proponen seguir buscando financiación a la que contribuiría la propuesta del organista y catedrático del Conservatorio de Música de Murcia, Manuel Torregrosa, de ofrecer conciertos que pudieran aportar fondos para la conclusión de este instrumento monumental ideado por el también organista y gemológo Iván Larrea, que lleva trabajando en el proyecto desde hace 25 años.

Armando Esteve se ha comprometido en este encuentro a trabajar para buscar financiación que permita “seguir avanzando en la construcción de un órgano singular que puede ser un bien importante para el patrimonio municipal que contribuiría a dinaminzar la actividad turística de la ciudad”. Así se lo ha transmitido a Juanjo Segura, presidente de la Fundación El Sonido de la Piedra, cuyo único objetivo es “acabar el órgano, un bien que quedará para Novelda” pero que necesita de la colaboración del Ayuntamiento y de las administraciones para su conclusión, a pesar de que son muchas las iniciativas que la Fundación realiza para recaudar fondos. En esta línea ha presentado su propuesta el organista y catedrático Manuel Torregrosa, que pretende “ayudar un poco a que esta obra, única en el mundo, tenga un final feliz” ofreciendo conciertos con la parte del instrumento que ya está montada.

Un órgano monumental único en el mundo

Veinticinco años después de que el organista, gemólogo y escultor Iván Larrea presentara su proyecto para construir un órgano de mármol, con 750 tubos, 40.000 kilos de peso y once metros de altura, “su construcción está muy avanzada” una vez se consuguió “superar las barreras más complicadas para su montaje”, como fue introducir los elementos más voluminosos y pesados en el interior del Santuario, para lo que fue necesario realizar estudios geotécnicos y estructuras de cimentación de hasta ocho metros de profundidad. Ahora, según indica Larrea, queda pendiente la “fase de organería propiamente dicha” aunque ya hay colocado un teclado, los secretos, parte de la mecánica y unos tubos en un órgano demostrativo que lleva diez años funcionando “con mucho éxito de visitas y que ha puesto de manifiesto la elevada calidad del sonido de la piedra, mucho más intenso que el de la madera”.